Amenazas
La principal amenaza del parque, tanto para la flora como para la fauna son los
incendios forestales, que ya han tenido lugar, y cada vez con más frecuencia, con desastrosas consecuencias en algunas zonas del parque:
- En el verano de 2005 en la Sierra de las Villas y ladera oeste del Tranco donde ardieron más de 5.000 ha tras una tormenta eléctrica en plena ola de calor récord; en pleno corazón del parque, ha sido el más devastador y masivo desastre del parque en su historia.
- En el 2001 por el Puerto de las Palomas donde ardieron (intencionadamente) unas 800 ha, sin que todavía a fecha de hoy se haya actuado seriamente por la administración para su repoblación urgente.
- En la Vacarizuela a primeros de los noventa donde ardieron unas ochocientas hectáreas, o por la Torre del Vinagre donde en el 1986 ardieron unas mil hectáreas.
Al ritmo de desarrollo de ésta gravísima amenaza, sería vital para que el parque sobreviva un incremento proporcionalmente mayor del esfuerzo de los planes de prevención, vigilancia y extinción de incendios, respecto del aumento exponencial del riesgo de incendios que se observa año tras año.
[editar] Sobreexplotación turística
Otra amenaza a consecuencia de la
sobreexplotación turística donde en puntos como
Arroyo Frío, donde más ha crecido la oferta turística en los últimos años, no lo ha hecho así las infraestructuras y, por ejemplo la depuradora de Arroyo Frío pensada para unas 400 personas se ve saturada todos los fines de semana donde se supera en más de diez veces este número, causando el vertido de aguas fecales sin la suficiente depuración en el Guadalquivir con el consiguiente perjuicio para la fauna y flora.
Las
epidemias, como las de Sarna que diezmaron la población de Cabra Hispánica en la década de los noventa, o la del Cangrejo de río que a raíz de un hongo que se propagó con la introducción de cangrejo americano prácticamente ha extinguido al cangrejo común. Igualmente, la flora sufre epidemias que matan y enferman extensas zonas boscosas, como la procesionaria de las coníferas.
Otros problemas menores pero también presentes son la
caza furtiva, la reducción y fragmentación de hábitats, los atropellos en las carreteras del parque, la extracción de madera, etc. El
cambio climático, ya presente, ha supuesto una mayor irregularidad del nivel pluviómetro en Cazorla, lo que también va a poner en peligro la conservación de la flora autóctona y de todo el ecosistema por extensión